Liam nació en 2019 y todo era normal… hasta que llegó al año y medio y no hablaba. Ni “mamá”, ni “papá”… nada. Deleción proximal.
El inicio: “Cada niño lleva su ritmo”
Me informé, pregunté y me encontré con lo que siempre dicen: “cada niño lleva su ritmo, déjalo, ya hablará”.
Lo llevé a la guardería al año siguiente y la profesora, que es amiga de la familia, me dijo que insistiera porque era muy extraño que, con la edad que tenía, aún no hablara. Volví a la pediatra y me mantuve firme. Gracias a eso, lo derivaron a Atención Temprana. Allí tuvimos la suerte de dar con una chica buenísima y Liam empezó a decir sus primeras palabras.
El paso por el colegio y el diagnóstico inicial
Empezó el colegio y seguía sin hablar mucho. Psicólogos, pediatras, de aquí para allá… Los tres años de infantil fue progresando, pero muy lento. Me enviaron incluso al otorrino por si estaba sordo, pero las pruebas salieron bien.
Tras tres años de Atención Temprana y logopedas, me dijeron que tenía un Trastorno Específico del Lenguaje (TEL). Pero yo sentía que había algo más e insistí en que siguieran mirando.
El camino hacia el diagnóstico genético
En 2024, desde el colegio me dijeron que para pedir ayudas para el logopeda necesitaba un informe del neurólogo. Me dieron cita para un año después, en 2025. Desde allí le pidieron varias pruebas: análisis genético, resonancias, encefalograma, etc. Por fin, en marzo de 2026, llegaron los resultados: Microdeleción 16p11.2.
Un camino de aprendizaje y esperanza
A mi hijo, de momento, solo le ha afectado al habla; no hay nada más por ahora. Aunque el diagnóstico llegó más tarde de lo que hubiéramos querido, hoy sabemos a qué nos enfrentamos. Seguimos con más pruebas, pero sobre todo, seguimos trabajando día a día para que Liam encuentre su voz.
Después de todo esto, si algo he aprendido es que la intuición de una madre es una brújula que nunca falla. Liam sigue avanzando a su propio ritmo, demostrándonos que, con apoyo, paciencia y mucho amor, no hay barrera que no se pueda saltar.
Seguimos en el camino, aprendiendo juntos. Para nosotros, encontrar la asociación ha sido un alivio, ya no nos sentimos tan solos, y afrontamos el futuro con más calma.

